Inversiones de futuro

Hay veces que realizamos acciones en el presente que en un futuro pueden condicionarnos de una forma que ni siquiera nos podemos llegar a plantear. Me refiero a pequeñas cosas, incluso se pueden considerar pequeños detalles. Pondré un ejemplo para que se entienda mejor.teach-children-tie-shoelaces-200X200

Vamos a imaginarnos a un niño o a una niña, al gusto del lector. Un niño pequeño con unas zapatillas deportivas de cordones al que no se le ha enseñado cómo debe hacerlo para atárselos de una forma apropiada. Cuando llega el momento de calzarse o se le desabrochen los cordones, es la persona que sepa atárselos que se encuentre a su alcance el que tiene más números para atenderlo. Si ve a alguien de confianza se dirigirá a esta persona. Hasta aquí, en función de la edad, se podría considerar normal.

Si observamos algunos de estos casos, fácilmente nos encontramos con niños que llevan un tiempo a tener en cuenta con calzado de cordones que no tienen ni idea de cómo deben atárselos ellos mismos. Es más, si observas cuando se los atan, verás al niño poner el pie perfectamente para que se los aten pero su cabeza mira para otro lado y no presta ninguna atención a lo que le están haciendo. ¿Exactamente qué es lo que está aprendiendo?

descargaOtro ejemplo que me he encontrado es el siguiente. Alumno de primaria aprendiendo a dividir. Comete errores como todos cuando aprendemos algo. Se le dice que está mal hecha. El alumno borra toda la división y vuelve a realizarla de cero. En bastantes ocasiones vuelve a cometer el mismo error. Seguramente la instrucción recibida no es la adecuada. Pero más tarde, cuando se cambia la instrucción y se le dice, por ejemplo, que la repase buscando el error, observas como vuelve a borrarla por completo. ¿Qué es lo que ha aprendido anteriormente?

Debemos ser conscientes de que en todo proceso de aprendizaje es necesaria la implicación de la persona para poder aprender y que existe un tiempo mínimo necesario para el aprendizaje de todo. De igual forma es necesario afrontar el error de forma natural ya que forma parte del proceso de aprendizaje. Si a todo esto le sumamos que el adulto tenga la paciencia necesaria y no caiga en la solución fácil (¡Ya te los ato yo!) y que aporte, cuando sea necesario, instrucciones que generen algún tipo de respuesta activa facilitando así el compromiso del aprendiz con su aprendizaje y la valoración de este trabajo realizado en función primordialmente del proceso (¡Lo has hecho bien casi perfecto! Pero hay algo que falla. Encontrarlo por ti mismo es tan importante como el resto. Cuando lo encuentres, el resto será sencillo. ¡Ya sabes cómo hacerlo!) ayudaremos sin duda a otorgar un valor cualitativo al aprendizaje.

Todo esto influirá de una forma u otra en cómo se encaren futuros aprendizajes. ¿De verdad es tan complicado?

2 comentarios
  1. cadoi
    cadoi Dice:

    Justo hoy con mis alumos de 1º de la ESO incidía en un aspecto que va en la línea de lo que tú argumentas. En matemáticas mucos tienden a, una vez realizados los pasos intermedios, borrarlos y dejar en el cuaderno tan solo el resultado final. Y resulta que cuando se ha hecho todo correctamente, no hay problema ninguno; es cuando uno se equivoca cuando necesita detectar dónde está el error para aprender de él.

    Aquellos que dejan los pasos intermedios, pueden detectarlo siguiendo la línea de razonamiento que les condujo a la solución, tendrán armas para corregirlo y trabajar en mejorar. Aquellos que solo pueden ver el resultado final, volverán a repetir el error en la próxima ocasión.

    De los errores se aprende, y mucho. Solo hay que saber dirigirlos, encauzarlos.

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