Racionalizar horarios

La idea de cambiar los horarios a los que estamos acostumbrados lleva tiempo escuchándose pero parece que ahora la idea está cogiendo algo más de fuerza. Con la crisis económica, la conciliación familiar pasó a la historia. La idea de la gran mayoría era que había que trabajar más tiempo para poder salir de ella. Cantidad sin tener en cuenta la calidad de este tiempo invertido (ya hice referencia en parte a este tema en “Hiperconéctate y aprende a desconectar”).

Aunque el rendimiento laboral siempre ha sido un factor a tener en cuenta la verdad es que se ha premiado más la cantidad de tiempo invertido en realizar un trabajo que no la calidad del mismo. Ahora se es consciente de que ese rendimiento a nivel cualitativo pretendido depende de muchos factores, principalmente factores que son propios de la persona.

Esto choca con la cultura popular. ¿Estamos en crisis y tú vas a hacer que tus trabajadores salgan antes del trabajo? ¿Eres autónomo y no estás trabajando todo el día? Y todos conocemos como le cuestan los cambios a la sociedad….

Si una persona se encuentra bien en su vida personal o privada es algo que influye en su vida laboral y al contrario seguramente se nota aún más. Poder disponer de un tiempo razonable para ocuparse de esa parte de la vida es fundamental. ¿Pero que es un tiempo razonable?reyes_magos-reforma_laboral_trabajo_vida-familiar_milagro

Un día de muchas personas que trabajen puede ser algo parecido a esto: levantarse a las 7:30, entrar a trabajar a las 9:00 hasta las  14:00, tiempo para comer de 14:00 a 16:00 y luego vuelta al trabajo hasta las 19:00. Con alguna variedad en este horario que pueda hacer que como muy pronto la jornada laboral acabe a las 18:00. También se deben sumar los trayectos para ir o volver de trabajar, un aspecto más importante de lo que puede parecer. Alguno puede pensar que junto con el fin de semana, existe tiempo más que suficiente para la vida privada. Puede tener razón. Pero entra en juego otro factor: la sociedad en la que vivimos y sus horarios.

Al margen de los horarios comerciales, donde habría que diferenciar muy claramente entre las grandes superficies y los pequeños establecimientos, los horarios del resto de actividades de ocio no ayudan. Ni la gran mayoría de espectáculos o acontecimientos deportivos ni, principalmente, los horarios televisivos. El prime time cada vez se retrasa más y eso afecta a mucha gente para los que esa franja horaria es su única opción de desconexión más o menos real del resto de su vida. Esto provoca (aunque cada uno lo decide) que se reduzcan las horas de descanso de una gran mayoría.

Si se analizan las horas reales de desconexión, y las de sueño son las primordiales, estas no cumplen ni con la cantidad ni con la calidad necesaria. El estado con el que se llega al momento de dormir es importante y las actividades realizadas en las horas previas pueden marcar todas las horas de sueño.

Cambiar todo esto choca con la cultura popular que se resiste a los cambios. El mayor problema es que a muchos le cuesta entender que un cambio no es una reducción en una parte de los casos. Por ejemplo, al margen de reducir las jornadas laborales en según qué trabajos, en la mayoría, realizando un ajuste de los tiempos ya se incrementaría notablemente el tiempo disponible para el ocio. ¿Son necesarias 2 horas para comer o se puede invertir ese tiempo de otra forma?

A nivel educativo existen multitud de estudios realizados que apoyan las jornadas continuadas y no las jornadas partidas que reservan entre 1:30-2:00 para la franja de la tarde. La gran mayoría de las administraciones siguen considerando esta reivindicación del profesorado como una mera demanda laboral y la utilizan para la frase típica/tópica de “los maestros no quieren trabajar”.

Por más que la persecución a los docentes genere votos entre cierto tipo de personas, la realidad es que a nivel educativo el rendimiento y la calidad del aprendizaje cae en picado después de la pausa para la comida. El principal problema es que la sociedad ve a los colegios como una guardería estupenda y tocar sus horarios podría ser un problema para muchos, no porqué sus hijos/as puedan aprender más si no porqué no sabrían que hacer con ellos por la tarde. Las tendrían que organizar de una forma distinta.

Hace poco tiempo se tramitaba una propuesta para estudiar la racionalización de los horarios y junto con la publicación de un estudio relacionado, fue noticia la posibilidad de adoptar el horario que nos correspondería según Greenwich. En las noticias leídas o escuchadas me llamó la atención que el horario escolar se ponía como excusa. “Los niños saldrían del colegio de noche” se decía. No lo entiendo.vdm016i01

Los colegios no son guardaniños. Pienso que no es posible casar los horarios laborales con los horarios educativos. Pero la prioridad debe estar en asegurarse que el horario escolar sea el mejor posible para que se pueda desarrollar todo el talento y potencial del que disponen los niños y niñas que asisten al colegio. A su vez se deben crear los servicios necesarios para que una vez concluida la jornada escolar, se pueda alargar la estancia en los centros educativos en los casos en los que sea necesario. El horario escolar no puede estar al servicio del horario laboral.

Entiendo que una racionalización de los horarios para mejorar la conciliación familiar y el rendimiento laboral no tiene porqué ser a costa de tener a los alumnos dentro de un horario pensado para que no molesten. ¿O esa es la función de la educación? ¿No molestar a los que toman las decisiones? Yo no lo veo así.

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