¿Y quién no ha tenido un fin de semana de ensueño?

Cuando hablé con Dani y me propuso escribir sobre éste tema, lo primero que me vino a la cabeza fue la final a 4 que tuve la suerte de disputar con la generación del 97 en categoría infantil la temporada 10/11. Obviamente Dani ya sabía lo que se hacía proponiéndome tal artículo.

Os pondré en situación: fin de semana de mayo, concretamente el 28 y 29, final a cuatro del campeonato de Catalunya Infantil. Localidad: Avinyó. Equipos participantes: FC Barcelona, Joventut de Badalona, 100×100 Avinyó y mi equipo CB Sant Josep de Badalona.FINAL A 4 CARTELL

Una final a cuatro es una competición especial y así lo intenté transmitir a mis jugadores la semana previa de entrenamientos. Veníamos de disputar la eliminatoria previa de cuartos de final contra el CB Sant Josep de Girona a doble partido, habiendo ganado los dos partidos con solvencia, sobretodo el segundo partido en nuestra pista con una diferencia de +35 puntos. Aquel partido lo considero el punto de inflexión, no por juego que ya llevábamos jornadas jugando muy bien, si no de confianza. El equipo adquirió la suficiente confianza como para hacer posible, lo imposible.

La semana anterior a la final a cuatro, mi staff consiguió que fuese diferente. Preparamos al equipo, aprovechando la dinámica de confianza, para afrontar el fin de semana en las mejores condiciones. La charla después del entreno del viernes (por cierto un entreno muy malo) fue, y resumiendo: “no tenemos ninguna presión, salimos a jugar, a disfrutar y a competir con el juego que hemos entrenado toda la temporada”.

Sábado 28: Convocamos a todos los jugadores para ver la primera semifinal Penya vs Avinyó. Como os he comentado la fase final se disputó en Avinyó, lo que nos permitió disfrutar de un “viajecito” en coche ameno. En mi coche viajábamos todo mi staff, mis dos ayudantes y la delegada, lo cual nos permitía preparar la previa del partido, escuchar el CD de música especialmente preparado para la final a 4, etc. Una vez en el campo compruebas el ambiente, y corroboras lo que dije al principio: UNA FINAL A 4 ES UNA COMPETICIÓN ESPECIAL. Es tan especial como que en la primera semifinal y contra todo pronóstico, Avinyó ganó a Penya, clasificándose para la final.

En aquel final de partido, mis jugadores estaban estirando en el fondo y les cambió la cara. La lógica les llevaba a pensar que Penya y Barça jugarían la final, Avinyó y nosotros el tercer y cuarto puesto para quien ganase se clasificara para el campeonato de España.

Igual que algún jugador de Barça (que también estaba estirando) celebraba que Penya no pasaba a la final y así tenían el quedar campeón más cerca; contestada dicha situación rápidamente por su entrenadora: “nosotros aún tenemos que jugar”. Pero la cara de mis jugadores era la que era, había que cambiar la sensación de “imposible”. La charla previa del partido en el vestuario y después de recordar lo técnico-táctico, les pregunté: “¿y por qué no?, porque no competir con confianza, disfrutando de nuestro juego, del ambiente. Salimos y hoy es nuestra final”.

Pues eso es lo que hicimos, disfrutamos compitiendo. El partido un sus minutos iniciales con los nervios por denominador común, pero a partir de ahí una gran defensa nuestra y acierto en el tiro exterior nos llevó a una máxima ventaja de +14. En el último periodo y gracias a una buena presión de Barça, recortaban distancias llegando  a ponerse a 2 puntos con tiros libre a favor y 2 segundos para acabar el partido. Aquí es donde muchos equipos  se dan por vencidos y piensan en la expresión “mucho nadar para morir en la orilla”. Aquel equipo es diferente, la cara de los jugadores de pista y banquillo indicaban que estaban preparados para lo que fuese. El jugador de Barça, metió el primer tiro libre y el segundo lo falló, nosotros bloqueamos el rebote a sus jugadores interiores. No cogimos el rebote pero si conseguimos que el jugador de Barça que lo cogió no tuviera un tiro claro y decidiera por hacer un pase hacia fuera y el jugador que recibió realizó un tiro a forzado y falló. ¡¡¡¡Éramos finalistas!!!! Lógicamente todo el banquillo saltó a la pista, mi ayudante saltó encima mio…una locura. El equipo hizo posible, lo imposible.

Domingo 29: La final se preveía difícil, ya que no habíamos ganado al Avinyó en ninguno de los 4 partidos precedentes. Convocados todos los jugadores para ver el tercer y cuarto puesto, que por cierto fue un drama, entre la Penya y el Barça, pero ésta es otra historia.

El calentamiento, gracias a mi staff, muy ameno, para restar tensión minutos antes de la final.

Charla pre-partido con las consignas muy claras: ellos tienen la presión, nosotros a divertirnos compitiendo con nuestro juego, el juego que nos ha llevado hasta la final.

El partido, fruto de la confianza general del equipo, fue con una dinámica tan favorable que en ningún momento vi el partido peligrar. Con cortas ventajas pero siempre a favor nuestro. Atacando contra individual o contra zona. Con toda la rotación disponible. Al final 73-63, y campeones de Catalunya. Una experiencia inolvidable, y como siempre digo, no solo por el resultado, sino también por el juego realizado.CAMPIONS

 Nunca olvidaré las caras de alegría de mis jugadores, de mi staff, de los padres, de los otros miembros del club (presidente, entrenadores, etc). Todo en ese fin de semana salió redondo, de ensueño.

Sergio Morales

Entrenador de baloncesto