Me adapto. Se adaptan

Gran parte de los entrenadores deportivos están a punto de comenzar, los que no lo hayan hecho ya, la temporada con sus respectivos grupos. Previamente han planificado la temporada. Ataque, defensa, reglamento interno, situaciones especiales…. Estás y muchas otras palabras están presentes en los entrenadores mientras escriben la planificación. Un gran porcentaje de ellos también tendrá presente el adaptarse a sus jugadores o jugadoras para crear la forma en la que su equipo jugará a lo largo de la temporada. Cuántos lo tendrán presente a lo largo de toda la temporada y lo respetaran al margen de los resultados es la incógnita. Pasar de me adapto a ellos a ellos se adaptan a mí, por desgracia, sigue siendo lo habitual.

Antes de continuar me gustaría aclarar que, aunque el escrito se basa en el ámbito deportivo, el tema tratado es totalmente adaptable a otros. A la gran mayoría diría yo. Lo único necesario para que sea aplicable es que existan relaciones humanas. No importa dónde se produzcan estas. Da igual que sea un campo de fútbol, una clase de un instituto o una oficina de una empresa. No hay que darle muchas vueltas para hacerlo encajar.

MouEl entrenador, como líder de un grupo, es el máximo responsable. Esto es lo que dice la teoría y con matices puntuales o no, es lo que ocurre en la gran mayoría de los casos. La forma en que ejerza ese liderazgo distinguirá a su grupo. Digo grupos y no digo equipos porqué es posible que el equipo no llegue a crearse a lo largo de una temporada y aunque alguno quiera engañarse pensando que el primer día de la pretemporada ya tiene el un equipo en sus manos, incluso aunque no haya habido cambios de personas de una temporada a otra, es falso.  Es un grupo y se convertirá en un equipo en función de muchas variables. Una de ellas, y en muchos casos la primordial, es el líder que hay al frente y como desarrolle su liderazgo ante el grupo.

Cuando planificas toda la teoría la tienes en la cabeza y es muy normal decir la famosa frase “me adaptaré a mis jugadores para desarrollar el juego que mejor se adapte a sus capacidades”. Esta frase ya tiene trampa por sí sola. Es una frase más centrada en el rendimiento actual que no en las posibilidades futuras. Incluso si la tienes presente a lo largo de la temporada, estás buscando únicamente el rendimiento inmediato no el facilitar el desarrollo de sus potencialidades. Aunque a veces pueda pasar o se pueda interpretar así.

Adaptarse de verdad es buscar la forma de potenciar el desarrollo de todas las capacidades que los jugadores tienen. Potenciar el desarrollo de todo su talento. Si esto es así, y entrenas en consonancia, lo más normal es que el juego que desarrolle el equipo sea diferente a principio y a final de temporada. Tendrá rasgos comunes, señales de identidad propias. Pero la expresión de talento, la parte impredecible del juego y que depende de la creatividad, la libertad en la toma de decisiones y el hábito de expresar esto con total confianza en sus posibilidades, tendrá mucha más presencia en el juego. Seguramente también los jugadores serán más felices.

Suele ocurrir lo contrario. Por lo general a lo largo de la temporada se desarrollan una serie de hábitos, esquemas predeterminados que van limitando estas expresiones de talento (hasta llegar a los momentos finales de los partidos). De forma gradual adaptamos el equipo a nuestros esquemas (en ocasiones también a los de los contrarios), la concepción que el entrenador tiene del juego: su baloncesto, su fútbol, su balonmano,…. Estoy seguro que en algún momento de nuestra carrera de entrenador lo hemos hecho todos, yo sí, por unos motivos o por otros, puede que no tuviéramos más opción… No juzgo, simplemente quiero que seamos conscientes de ello.

Error. El baloncesto, el fútbol, el balonmano y todos los deportes son de sus practicantes, los jugadores. Los entrenadores somos necesarios e imprescindibles (como árbitros, clubes, entorno de los jugadores, etc.) siempre y cuando nos dediquemos a lo que nos toca: favorecer el desarrollo de ese potencial. No hay fórmula mágica o yo no la conozco. Hay que estar dispuesto a aprender siempre y adaptarse. Cada jugador/a es distinto/a a otro/a y en un grupo tenemos tantas personalidades como personas lo forman. Sin eso, el grupo no pasa a ser equipo y en la gran mayoría de casos, el equipo es necesario e imprescindible para favorecer el desarrollo del talento.

Phil Kobe MichaelLas planificaciones deben ser flexibles en muchos aspectos y tener otros inmutables como tótems. Entre esos tótems no suele estar el adaptarse constantemente a los jugadores salvo para exprimir su rendimiento presente al máximo. Cierto es que parece que las cosas van mejorando en este aspecto y se ven brotes verdes, pero aún queda mucho por hacer.

¿Damos un paso adelante en esta temporada?

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