Mi primera casa

Si alguno de mis ex alumnos/as lee esto, sobretodo de los que me han tenido que aguantar todo un curso como tutor, les sonará mucho lo que ahora explicaré.

Como maestro, también como entrenador y persona, soy bastante exigente en cuanto a la responsabilidad. Siempre empiezo por mí que quede claro, pero con el resto, compañeros/as de trabajo, equipo directivo, alumnos/as, familias y administración, también lo soy. Existen momentos y momentos, y sobretodo muchas circunstancias a tener en cuenta en todos los casos.

De la administración no voy a hablar. No me apetece. Es sin lugar a duda la que más falla y mantiene una dura lucha por ser inútil y molestar a los profesionales de la educación y a los verdaderos protagonistas de ella, los niños/as,  con los sindicatos. Del resto, tampoco o casi, excepto de los niños/as.

Exigir un mínimo de responsabilidad se convierte en muchas ocasiones en el trabajo más duro del curso. Existen bastantes niños, de diversas edades, que no tienen una figura responsable en su entorno familiar. Así que cuando le hablas de responsabilidad, aunque conozcan la palabra de haberla escuchado multitud de ocasiones, no tienen muy claro el significado real de la palabra.

Después de ver una y otra vez esto, decidí coger el ejemplo educativo clásico de ¿eso lo haces en casa? y darle una vuelta más. Lo cambié, básicamente porqué también me encontré con reacciones de algunos alumnos/as que me daban a entender que, esa acción concreta, sí la realizaban en casa.

Un día, según hablaba cambié la frase y dije:

–          ¿Por qué haces esto en casa?

La reacción, tanto del niño al que se lo dije como del resto de la clase fue inmediata. Un silencio instantáneo acompañado de la clásica mirada de niño pidiendo explicaciones. Así que continué explicándome y hablando con él:

–          Esta es casa. ¿Por qué la tratas así?

–          Está no es mi casa, es el cole.

–          ¡Ah! No es casa.

–          Claro que no. Mi casa es la casa de mis padres.

–          No. Tú lo acabas de decir. La casa de tus padres es de tus padres, no tuya.

–          Pero yo vivo allí.

–          Claro. ¿Pero quién pone las normas?

–          Mis padres.

–          Entonces es su casa.

–          Aquí tampoco pongo las normas.

–          ¿Seguro? ¿No votaste y participaste en las normas de la clase?

–          Si.

–          ¿No llevasteis a la reunión de delegados del colegio, normas propuestas y votadas por vosotros?

–          Si.

–          Entonces, diría que el cole es igual o incluso un poco más tú casa, tú hogar, que donde vives con tus padres.

–          Puede ser….

–          A partir de hoy pensad así. El cole es vuestra primera casa, vosotros decidís en buena parte lo que pasa en él. La clase es vuestra habitación. No hagáis ni permitáis que nadie haga algo que no os gustaría que hicieran en vuestra casa, en vuestro piso. Esta es vuestra primera casa.

felpudo-bienvenido-a-la-republica-independiente-de-mi-casa-6678771z0

Así lo hicieron a partir de aquel día. Incluso un día se plantaron ante una compañera que pensaba dejar la clase hecha un desastre, llevándole la escoba y el recogedor para que limpiara todo lo que había tirado al suelo en su mesa y pensaba dejar allí… No le hizo ninguna gracia, pero limpió tal y como ellos/as habían hecho en su sitio correspondiente y al día siguiente vino a quejarse porqué ella tuvo que limpiar… ¡Qué bien me lo pase!

Después de esta explicación, adaptada a las edades correspondientes, con cuidado en según qué casos y más hoy en día con los problemas de muchas familias para tener su propio hogar, todos los grupos han mejorado en su responsabilidad individual y grupal. También se ha visto reforzado el sentimiento de grupo, ese sentimiento de pertenecer a algo común, compartirlo con iguales, que en el contexto apropiado favorece que se multipliquen las experiencias positivas para los niños/as. Por
desgracia, también hay casos de niños/as que por fin han encontrado un sitio
donde poder estar tranquilos/as,

Esta experiencia no deja de ser una más en el sinfín de opciones existentes para trabajar la responsabilidad individual, colectiva, la implicación en un proyecto común… Así, en un futuro, exigirán responsabilidad a la sociedad y a sus representantes que no les podrán decir que ellos no son responsables.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *