Prioritats

Com cada any per aquestes dates, no deixa de sorprendrem com la gent dóna importància a segons quines coses per davant d’unes altres. Un exemple típic és la persona entrevistada a un mercat fent les compres pels dinars de Nadal i que respon allò típic de “És igual a Nadal s’ha de gaudir no importa fer un esforç”. Això es pot interpretar de diferents maneres i és aquí on entren les prioritats de la gent envers la vida.

Durant aquests dies, tots i qui digui que no menteix, ens plantegem què ens depararà el nou any que encetarem en no res. Una gran part també es proposa noves fites o objectius. Com són aquests objectius? Materials? Personals? Segurament hi haurà una mica de tot segons la situació personal de cadascú.

Penso que allò important de veritat és saber què és important per nosaltres a l’hora de plantejar-nos nous reptes o començar noves etapes. Les nostres necessitats no són iguals sempre i en funció d’elles ens organitzem la vida. Tot i això es complicat fer moltes coses a l’hora i fer-les bé clar, de qualsevol manera és molt fàcil. Llavors s’han d’establir prioritats i tenir uns criteris clars per poder-les establir. Aquesta és la part complicada.

Tal i com deia la persona del mercat, hi ha gent que ha de viure aquests dies d’una forma determinada i fa autèntics esforços per aconseguir que això es faci real. Prioritats mal orientades? No seré jo qui ho jutgi. Potser si o potser passar aquests dies d’una determinada manera li donen suficient energia per passar la resta de temps. Ves a saber.

A mi el que realment em preocupa és la falta de consciència en general i el voler tenir-ho tot al que la societat està acostumada. Això no és possible i és responsabilitat individual de cadascú posar-se els límits corresponents. Límits, una d’aquelles paraules que semblen prohibides en segons quins casos o que només s’utilitzen en sentit negatiu. Tenir clar els teus propis límits et permet ampliar-los de forma conscient i progressiva. Això és dolent?

Suposo que la situació actual ajudarà a que la gent es limiti en els seus objectius, obligats per les diferents situacions que viuen. Això si que no és bo. Ens hauria d’ajudar a prendre consciència de les nostres possibilitats i ajudar-nos a veure els passos que hem de seguir per anar cada cop a més, no fent salts que ens facin caure fàcilment. Establint unes prioritats reals que ens facin créixer i que aglutinin la nostra força i la nostra il·lusió per millorar com a persones i trobar-nos bé amb nosaltres mateixos.

Asumiendo responsabilidades

“No puedes evadir la responsabilidad de mañana al evadirla hoy”

Abraham Lincoln

No estaría de más pensar en esta frase antes de tomar alguna de las decisiones tomamos de forma continua. Lamentablemente estamos mucho más acostumbrados a buscar excusas cuando estás decisiones poco o nada reflexionadas nos causan algún inconveniente. Es lo que nos muestran de forma constante los medios de comunicación y la gran mayoría de figuras públicas de mayor o menor importancia que salen en ella.

Estoy seguro que sí todos nosotros reflexionáramos mucho más y sobretodo fuéramos mucho más responsables y asumiéramos que podemos tomar buenas y malas decisiones, seríamos mucho más críticos con esos personajes públicos. La sociedad en la que vivimos,  refleja de forma constante que se ha pensado mucho más en cómo salir indemne de lo que me sale o hago mal que en la propia toma de decisiones anterior. También nos encontramos con los que piensan únicamente en el beneficio que pueden obtener rápidamente si les sale bien pero no responsabilizándose de nada si les sale mal.

¿Por qué pasa esto? Existen múltiples variables a considerar. A nivel social, considero que existe una permisividad con este tipo de situaciones. Es más, consideramos inteligente a la persona que consigue salirse con la suya sin tener ningún perjuicio incluso cuando nuestros propios valores nos dicen que debería ir a la cárcel, ser despedido,… Esta situación estamos cansados de verla en política, deporte o en el ámbito periodístico por ejemplo.

Esto lo transfieren muchas personas a su vida diaria. Entre las personas que toman las mínimas decisiones posibles, los que culpan a otros cuando ellos se inhiben en decisiones que les corresponderían y los que no se hacen responsables de las suyas encontramos a gran parte de los componentes de esta sociedad. Y así nos va.

Todo el mundo debe responsabilizarse de lo que puede controlar y decidir, asumiendo el posible éxito o fracaso. No criminalizando el fracaso. Siempre que tomo una decisión va a pasar algo. ¡Esa es la gracia!

A partir de ahí, no debo tirar la piedra y esconder la mano. Primero cada uno de nosotros para luego poder hacerlo con todos esos personajes patéticos que se ríen del resto. Todos debemos ser responsables. La sociedad sería muy distinta. No lo veo tan complicado y si que veo unos grandes beneficios para todos, pero claro no serán económicos generalmente…

Saber (y/o) Transmitir

“Una cosa es saber y otra saber enseñar”

Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

Todo Entrenador (definición muy personal en ““E” de Entrenador”), en su formación y aprendizaje continuo, busca “saber más” para “transmitir mejor”. Resulta obvio que el que más sabe y el que mejor transmite lo que sabe es un Entrenador tan ideal como utópico. Ni en el deporte ni en ningún otro aspecto de la vida se puede saber todo ni transmitir a la perfección todo ese conocimiento. En el extremo contrario, nada se puede transmitir si nada se sabe… ¿o sí? Si “se sabe” mucho… ¿es posible no transmitir nada? De aquí la reflexión: ¿cómo equilibrar saber y transmitir?, ¿es necesario equilibrarlos?, ¿por qué?, ¿cuál debe prevalecer sobre el otro? La mejora del rendimiento a través del conocimiento y la comunicación eficaz. No parece tan sencillo…

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Red Auerbach

En el recomendable The Inside Game, de Wayne Embry, este relata la huella que le dejó el mítico Red Auerbach. Según todos los que le conocieron, Auerbach no era el mejor a nivel de conocimientos técnicos o tácticos, pero transmitía un liderazgo que permitía liberar todo el potencial de los jugadores y conseguía que el todo, el Equipo, rindiese por encima de las partes, los jugadores que lo componían. Sí, la famosa química. Auerbach parecía conectar con las necesidades de cada jugador, sabía cómo pulsar las teclas adecuadas, era un gran motivador y su gestión del grupo marcaba la diferencia. Dicen lo mismo de Phil Jackson y qué decir del maestro John Wooden, su huella transciende el deporte. Parece clave en sus trayectorias que “sabían”, pero, sobre todo, “sabían transmitir” y sacar el máximo partido de lo que sabían.

Se dice que los jugadores de mucho talento valoran más a un Entrenador que los comprenda y les haga sentir cómodos por encima de sus conocimientos, mientras los jugadores menos talentosos, esos que llevan colgada la etiqueta de “jugador de equipo”, prefieren un Entrenador que sepa mucho y les ayude a mejorar. ¿Puede ser el mismo Entrenador para ambos casos? Con esta teoría, “saber demasiado” puede ser un problema si se coarta el talento de los jugadores o si estos no tienen capacidad para llevar a la práctica los conocimientos del Entrenador, pero… ¿si no sabe suficiente? En una apasionante conversación entre el Entrenador Jordi Juste y el maestro Xavi García, este respondía al planteamiento de “mucha libertad para el talento individual” con una extraordinaria reflexión:”La libertad viene de saber más o de saber menos? Sies de saber más, bien, porque en cualquier momento tomas el mando…”. Pero… ¿cuánto es suficiente?, ¿cuánto es “demasiado”?

En las categorías de formación, en las categorías de base (de “básicas”, ¿no?) el perfil del Entrenador que sabe“demasiado” también puede ser un problema si trata de lucir todo lo que sabe antes de tiempo y no se sabe adaptar al nivel de los jugadores, pero saber más de lo que se enseña a esos niveles puede resultar clave si ese Entrenador puede visualizar lo que el equipo y el jugador de proyección necesita en cada momento para dar el salto, para estar capacitado para competir no solo en cada etapa sino en la élite. De ahí la importancia de los maestros y los grandes conocedores del juego en estas y en todas las etapas (Félix Bañobre: Entrenador, gran ejemplo de lo comentado). ¿Puede un entrenador ayudar a crecer a un  jugador si sabe “poco”? No hablamos de transmitir pasión por el juego, valores, espíritu de equipo…eso es imprescindible independientemente del nivel de conocimiento que se tenga. Hablamos de cómo ayudar a un jugador y a un equipo a mejorar su juego, hablamos del método de enseñanza y, lo que es más importante, del proceso de aprendizaje.

Transmitir todo lo que se sabe no parece tan importante como seleccionar cómo y qué transmitir de entre lo que se sabe. Transmitir desde la emoción, desde la autenticidad, desde la empatía también es sin duda imprescindible como conexión y vínculo con el Equipo. Transmitir desde ahí complementa y equilibra el conocimiento. Liderar desde ahí: creo que ese es uno de los mayores retos del Entrenador.

Jorge Álvarez

Entrenador de Baloncesto.