Empezando en positivo

Septiembre es junto con enero el mes de los propósitos. Los inicios de la gran mayoría de competiciones deportivas, sobre todo en deportes colectivos, o de los cursos académicos son los dos ejemplos más claros. Aunque no es necesaria una vinculación directa con estas dos actividades. Gran parte del mundo laboral actual tiene un “periodo de pausa en su actividad” claro en el mes de agosto. Junto con las colecciones por fascículos de los kioscos, empieza de nuevo la vida activa postvacacional.

Algunos de los clásicos objetivos para el año nuevo también surgen ahora y generalmente, tampoco se cumplen. Personalmente creo que el porcentaje de cumplir uno de estos clásicos puede ser un pelín más elevado en septiembre que en enero.

Al empezar algo, todos generamos unas expectativas/propósitos en positivo. Si esto no es así ya tenemos el primer problema. Dependerá de lo que cada uno entienda por “positivo”. Se genera una predisposición de la persona para hacer realidad esos propósitos. ¿Cuánto dura esta predisposición? Esa es la clave.

Puede durar hasta que se pierda un partido, te manden los primeros deberes, una reunión donde te pongan más trabajo del esperado, el primer examen que no te vaya del todo bien, sufras una lesión, …. Vamos, hasta que te encuentres con el primer contratiempo o la primera dificultad no esperada. Es posible que ahora a finales de septiembre esa predisposición ya sea historia.

La idea personal de cada uno sobre “lo positivo”, cómo escoger estos propósitos, la conciencia sobre lo necesario para conseguirlo y tener claro lo que depende de mí y lo que no (sobre lo que puedo influir y lo que no) son el punto de partida.

Encuentro que hoy día demasiada gente no tiene clara su idea sobre lo que es positivo, bueno para él y para ella en definitiva. A partir de esto se generan unas expectativas falsas, irreales sobre las actividades que realizamos diariamente que por más que las enfoques y encares con la mayor energía y tu mayor confianza, no dejan de nacer de una idea errónea lo que incrementa sus opciones de fracaso. Fracaso que nos llevará a la tristeza y al pesimismo. ¡ROMPE ESA DINÁMICA!

El potencial humano es infinito, siempre que nazca de la realidad de uno mismo y a partir de ella cambiarla, modificarla, enriquecerla, transformarla,…. hasta llegar a llenarla por completo y crearte tú realidad dentro de la realidad social en la que vives (para después luchar por cambiar lo que no te guste de esa realidad social). Y así crecer, crecer sin parar.

Empezar en positivo es fácil. Mantener ese positivismo… no es tan complicado como algunos se piensan. No será exactamente igual, pero ese positivismo adaptado al momento real mantendrá la base del principio. Ser positivo un día no tiene gracia. Serlo cada día y tener, buscar más motivos para serlo un poco más al día siguiente o por lo menos mantener el mismo nivel, es factible, claramente factible en la gran mayoría de las realidades personales de hoy día. Afrontar las trabas que te encuentras desde esta perspectiva ya es un buen inicio para superarlas.

Las personas y los equipos que mantienen ese positivismo inicial durante más tiempo son las que más opciones tienen de hacer realidad sus expectativas.

“Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo”

Paulo Coelho

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